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El secreto de la perfección - Los mensajes de la Palabra de Dios


16 Y he aquí vino a él un hombre joven, le dijo: Maestro bueno, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?
17 Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
18 Y él le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, No darás falso testimonio;
19 Honra a tu padre ya tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
20 le dijo a la joven: Todo esto lo he guardado desde mi juventud: ¿qué más me falta?
21 Entonces Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
22 Y el joven oyó esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. - Mateo 19:16 al 22

Los hombres lo primero que se debe considerar que para heredar la vida eterna de Dios es observar y obedecer los mandamientos de Dios.
Sólo para recordar:

2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No harás para ti imagen de escultura, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.
6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque Jehová no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios. En ese día no haréis obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.
12 Honra a tu padre ya tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No robarás.
16 Harás no darás falso testimonio contra tu prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su culo, ni cosa alguna de tu prójimo. - Éxodo 20: 1-19

Ahora bien, si el hombre quiere ser perfecto, tenía que desprenderse de todo amor exagerado de dinero. El hombre debe compartir con los que nada tienen, los bienes que Dios nos ha confiado para su administración.
No seamos hipócritas! Necesitamos el dinero para vivir. Necesitamos dinero para mantener a nuestras familias. Dios nos sostiene y nos da la prosperidad y la providencia divina para hacer lo que sea necesario para que vivamos en paz, sencillez y seguridad. Lo que Dios espera del hombre es que él no puso su corazón en las riquezas que proceden de la prosperidad que Jesucristo le dio. La Palabra de Dios nos advierte que incluso aumentar nuestra riqueza, no debemos poner nuestro corazón allí.
Sin embargo muchas personas toman la decisión de llevar una vida vacía abrazó muchas de sus posesiones para vivir una vida de perfección, una vida plena y llena de alegría al lado de nuestro Señor Jesucristo.
Si Dios te hizo prosperar, lo hizo esta bendición en su vida para que vivas como un todo avaro. El tesoro, los bienes y el dinero que Dios le dio para administrar se debe utilizar para llevar su nombre a los que no conocen su poder maravilloso. El mismo poder que cambió su vida quiere ser tomado a los hermanos que están todavía lejos de comprender la fuerza, poder y amor de la maravillosa Señor Jesucristo.
Así que Dios nos dice que en los años de la vida del hombre, esta es la mejor inversión que cualquier persona puede hacer.
Las acciones de capital, mansiones, palacios, coches importados, oro, plata, joyas, dinero en efectivo. Todo esto no nos llevará al reino de Dios. La única inversión que le llevará al reino de Dios es nuestro tesoro espiritual, que es la inversión que hacemos en la difusión y predicando el amor de Jesús por sus Hijos.

Amen y gracias a Dios!

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